Los premios Princesa de Asturias me reconcilian con la Humanidad. Siempre hay un discurso o una idea que me devuelven la esperanza y la confianza en las personas. Este año me encantó escuchar a Christina Koch, una astronauta estadounidense que recibió el Premio Princesa de Asturias de la Concordia. Su mensaje fue claro y humanista, lleno de emoción.
Destaco algunas ideas importantes para mí:
No necesitamos viajar al espacio para comprender que todos compartimos un mismo planeta y que somos responsables los unos de los otros. Los éxitos y las tragedias trascienden las fronteras y nos afectan a todos.
La Tierra es nuestro hogar común. Describió nuestro planeta como un pequeño bote salvavidas azul en la inmensidad del universo. Todos somos vulnerables, dependemos unos de otros y compartimos un mismo destino. Todos compartimos la misma necesidad: amar y sentirnos amados.
«Elijan el mundo en el que quieren vivir».
La concordia no depende únicamente de grandes acontecimientos, sino de nuestras decisiones y comportamientos diarios. Defendió que la solidaridad, el amor y la empatía deberían estar presentes en nuestras relaciones cotidianas.
«La verdadera plenitud está en dar, no en recibir».
La generosidad, la solidaridad y la preocupación por los demás son esenciales para una vida plena. Nos invitó a confiar en los demás, mostrar gratitud, aceptar su vulnerabilidad y actuar con generosidad.
Pues eso, en un mundo tan polarizado y revuelto, volvamos a la concordia, a reconocer al otro como compañero, no como enemigo. Decidamos día a día ser de la guerrilla de la concordia, como dice Jorge Drexler: ¡Armémonos de valor porque amar es cosa de valientes!
Miriam Magallón, psicóloga clínica.
Psicoterapeuta gestalt.
Creadora del Método Yoga para crecer
Tlf: 605146096

