698517_dancing[1]Este pasado verano he estado en la playa. Por las tardes, tenía un ratillo para mí y me encantaba ir a la playa cuando el sol va cayendo, la gente se va marchando y la luz es mágica. Cada tarde veía llegar a una hija con su padre. La niña tenía una discapacidad psíquica y física severa. Debía tener unos 12 años, era ciega y sólo podía caminar con mucha ayuda.

Desde el primer momento me conmovió la relación que había entre ambos. El padre dedicaba el rato a hacerla caminar; jugaba con ella y la abrazaba sin parar. La sonrisa de esa niña en los brazos de su padre era una maravilla. Más de un día se me saltaron las lágrimas. Por aquellos días, el Papa vino a Madrid y entre muchas otras cosas dijo: «lo débil, el discapacitado suscita la ternura en nuestros corazones endurecidos». No puedo estar más de acuerdo.

En los tiempos que corren están en alza los valores de la productividad, la eficiencia y la belleza exterior. Pero en el mundo existen muchas otras cosas: pobreza, enfermedad, discapacidad. Si nos acercamos a esta realidad y  dejamos que nos toque el corazón, sentiremos que nos conmueve las entrañas, nos despierta. Porque sentir ternura, sentir emoción , nos espabila y nos saca de nuestro mundo tan controlado y racional. Nos hace volver a la vida.

Hay innumerables momentos en el dia que nos pueden tocar el alma. Ternura es para mí: una pareja de abuelillos paseando de la mano, un beso-pedorreta de mi hijo, la flor que me trae mi hijo mediano del cole, los abrazos gratuitos de mi hija a sus bisabuelos, el sufrimiento de las personas que pasan por mi consulta por una carencia en su infancia… Es en lo débil, en lo pequeño, en lo enfermo donde encontramos la ternura y se ablanda nuestro corazón. ¿Has descubierto los momentos que te hacen sentir ternura? ¿Sabes qué te emociona? ¡Disfrútalos!

Consulta privada de Miriam Magallón, psicóloga clínica.
C/Mauricio Legendre 2,4º I. 28046 Madrid. (Zona Pza.. Castilla)
Cita previa: 605146096

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