Los que estamos metidos en esto de la Psicología clínica, hemos caído en el error de centrarnos excesivamente en la patología y en los trastornos mentales. Por suerte, llegó la Psicología positiva, una rama recién nacida (dio sus primeros pasos en 1998) que trata de comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano. Las publicaciones y el lenguaje de estos especialistas ha cambiado radicalmente y ahora oímos hablar de: calidad de vida y bienestar, felicidad, creatividad, humor, risa, fortalezas humanas.
La actitud de agradecer tiene que ver con acoger lo que viene de fuera, lo que me trae la vida y apreciarlo como algo positivo y bueno para mí. Percibir las cosas que hay buenas en mi vida o lo que ocurre de bueno en mí, hace que me sienta afortunada y contenta con mi existencia.
Por otro lado, agradecer -a otro, a Dios, a la vida, a la propia existencia- me sitúa en el presente, en lo real. No me voy a pensar en historias pasadas o agobios del futuro. Vivo ese momento y lo disfruto. Agradecer va unido a sentir y percibir con los sentidos.
Además, al menos durante el momento en que doy las gracias y me siento agradecida, no estoy pensando en mis desdichas o quejándome de lo que no tengo. Pongo mi atención en lo positivo y no me cargo de pesimismo. Como ves, lo de poner buena cara a la vida es una decisión personal; está en tu mano elegir lo bueno que tienes y desterrar lo negativo.
Consulta privada de Miriam Magallón, psicóloga clínica.
C/Mauricio Legendre 2,4º I. 28046 Madrid. (Zona Pza.. Castilla)
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